Los ladrones que asaltaron la parroquía de San Pío de V hace dos días, además de hacerse con el dinero del cepillo decidieron hacerse con un extraño botín: 600 participaciones de la parroquia para el sorteo de la Lotería de Navidad.
Sin embargo, y a menos que se arriesguen a intentar ganar dinero con la venta de las mismas, los ladrones no les podrán sacar ningún beneficio. El párroco ha decidido seguir jugando el mismo número aunque preparará papeletas con un nuevo color que permitan distiguirlas de las robadas. Si el gordo le toca a esa parroquia, los ladrones se encontrarán con la ironía de no poder cobrar nada.
Fuente: Antena3
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