El motivo según los piscólogos es lo que llaman como “arrepentimiento anticipado”. Aparentemente el hecho de intercambiar un billete de lotería “activa” automáticamente en nuestro cerebro imágenes donde vemos que el número que estamos cediendo resulta afortunado. Es decir, el estudio ha comprobado que el hecho de cambiar un número por otro nos hace creer que el número que estamos dando tiene muchas más probabilidades de ganar el premio.
Aunque en realidad las probabilidades de que ganemos el premio son exactamente las mismas que si no cambiamos el número de lotería, parece que el mecanismo que pesa más es el miedo a perder un premio que estaba en nuestro poder que ganar la lotería con un número que no teníamos.
La Bruja de Oro es un ejemplo de éxito. Pero pocos conocen el camino que recorrió esta administración fundada en 1986 hasta convertirse en la administración más conocida de España. Entre otras cosas, Xavier Gabriel, su propietario, tuvo que recorrerse los bares en pleno invierno para vender lotería. Sin embargo, ya desde el principio tenía claro que su objetivo era conseguir que su administración en la pequeña localidad de Sort llegara a ser líder nacional en venta de lotería.
Y tras 8 años de duro trabajo, como dice Xavier Gabriel, “les tocó la lotería”. La Bruja de Oro repartió el Gordo del Sorteo del Niño de 1994 y a partir de ahí empezó su camino de buena suerte que les ha llevado a la cima y, próximamente, a las estrellas.
Loterianavidad.info publica hoy un artículo sobre la historia de la Bruja de Oro donde, si algo queda claro, es que la suerte es para quien la busca.
En un sorteo de lotería pueden ocurrir muchas eventualidades pero seguro que una de las pesadillas de los organizadores de cualquier sorteo es que las bolas empiecen a salir disparadas durante una retransmisión en directo.
Esto es exactamente lo que ocurrió durante un sorteo de la Lotto 6/49 de la Loteria de Catalunya y que podéis ver en este vídeo que apareció en el programa de la TV3, “alguna pregunta més?“.
Atención al misterioso personaje que aparece recogiendo las bolas por todo el plató y que, como se dice en el vídeo, “parece que esté buscando setas”.
Billete de lotería con el rostro de Obarak Obama (AP)
Nadie duda de que Barack Obama se está convirtiendo en un fenómeno de bola de nieve. La figura del senador de Illinois, que ganó de forma sorprendente la carrera de las primarias de su partido, no ha dejado de crecer. En Internet se encuentran infinidad de campañas, videos musicales y grupos que se han inspirado en este líder político.
El carisma de Obama ya ha traspasado medios y fronteras hasta el punto que en la población colombiana de Villavicencio ha utilizado el rostro del candidato a la presidencia para promocionar su lotería. La decisión ha resultado de lo más acertada y es que Obama, incluso en fotografía, arrastra masas. En cualquier caso, si hemos comprado un billete de esta lotería y nos preguntemos al contemplarlo “¿podemos ganar la lotería?” quizá el rostro de Obama nos conteste con su famoso: Yes we can!
Superenalotto alcanza un bote récord de 100 millones de euros
Los grandes botes animan a comprar lotería. Esta es una máxima que podemos comprobar cada vez que aparece un superbote de euromillones. Esto es lo que está ocurriendo actualmente también en Italia gracias al bote de la Superenalotto que ya alcanza los 100 millones de euros y que han hecho que las ventas para este sorteo alcancen cifras de récord.
En total se han vendido unos 350 millones en lotería de Superenalotto en lo que va de mes. Se calcula que unos 20 millones de italianos jugaron a Superenalotto cuando la media habitual ronda los 9 millones. El bote ha atraído también a compradores de fuera de Italia hasta el punto que los bares de las ciudades cercas de las fronteras de Eslovenia y Francia han registrado colas de gente que quería comprar lotería. Se ha rumoreado incluso que hasta Paris Hilton ha comprado un boleto aprovechando una visita al país. Evidentemente, nadie lo ha podido confirmar pero sería irónico que fuera ella quien se hiciera con el premio.
Todos empezamos a estar un poco cansados de tanto oír hablar de la crisis. Y nadie duda de que la tenemos encima pero casi todos estamos convencidos de que el hecho de que aparezca la palabra crisis en todas las esquinas no ayuda a mejorar la situación y sí a saturar al personal.
Eso es lo que deben haber pensado los propietarios del “Sanabria”, un bar cercano al congreso de los Diputados. Ellos han preferido ironizar y darle un punto positivo a la crisis para promocionar su Lotería de Navidad. El Gordo no sabemos si les tocará pero seguro que a más de uno de sus clientes les han sacado una sonrisa con la broma.
A veces suceden historias de lo que podríamos llamar “afortunados desafortunados”. Este es el caso de un habitante de Costa Rica que descubrió que había ganado la lotería para, inmediatemente después, darse cuenta de que el billete se encontraba en un pantalón recién lavado.
Este costarricense había adquirido cinco fracciones del número que obtuvo el segundo premio de la lotería del 29 de junio de este año. En total, la cantidad que le correspondía era de unos 85.000 euros (63.000 millones de colones).
La Junta de Protección Social, que organiza la lotería en Costa Rica, se negó a abonar el premio y el jugador decidió presentar un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional como última esperanza. Este recurso ha sido finalmente desestimado por el tribunal “en tanto no está involucrado derecho fundamental alguno”.
De este modo, este jugador “desagraciado” finalmente vio como el agua se llevó su premio, que tal como vino, se fue.
La lotería puede ser una forma de fomentar el espíritu olímpico tan buena como cualquier otra. Al menos eso es lo que han pensado las autoridades chinas que han creado cuatro sorteos especiales de lotería olímpica, en los que se podrá jugar a partir de hoy mismo.
El premio de estos sorteos será de hasta cinco millones de yuanes (730.000 dólares) para los la ceremonia inaugural de los Juegos.
El juego está oficialmente prohibido en China pero pero la lotería proporciona una canal para alimentar la ilusión de los ciudadanos chinos que confían en tener un golpe de suerte que les cambie la vida.
Pocas veces se sabe de lo que ocurre con los afortunados de la lotería una vez transcurrido los años. Seguramente, porque la mayoría cumple con su promesa de usar el premio para “tapar agujeros” y otros porque intentan que el dinero cambie lo menos posible sus vidas.
No es raro oír casos de afortunados que siguen trabajando o incluso regresan al trabajo después de un tiempo como Luke Pittard, que decidió regresar a su trabajo en McDonald’s porque echaba de menos a sus compañeros.
Pero un francés de 40 años ganador de la lotería ha demostrado que la fortuna es un arma de doble filo si no se la utiliza adecuadamente. En su caso, ganó 900 mil euros en la lotería hace siete años y decidió invertir esta cantidad en la bolsa. Tras conseguir bastantes ganancias en 2003 y 2004, acabó perdiéndolo todo hasta el punto que su banco, Société Générale, le reclama actualmente la cantidad de 600.000 euros.
El inversor ha contratacado reclamando 700.000 euros a Société Générale en concepto de “mala asesoría y falta de información”. Su abogado argumenta que su defendido “invirtió hasta un millón de euros por mes en negocios de acciones. El banco ha cobrado gracias a ello comisiones considerables”.
Que la gasolina se está poniendo a precio de oro lo sabemos todo. Aun así no deja de ser curiosa la propuesta de un senador de California proponiendo que los premios de la lotería incluyan gasolina gratis.
Según la carta enviada por este Dean Florez (el senador en cuestión) a la directora de la lotería, Joan Borucki, de esta forma se aumentaría la recaudación de las arcas del estado y se ayudaría a financiar escuelas públicas.
Sin embargo, la propuesta fue rechazada porque según Borucki “California no puede permitirse el lujo de regalar gasolina”. Y parece que, al ritmo que van las cosas, la frase puede ser más que acertada porque si el precio del crudo sigue creciendo, ser el orgulloso de un par de barrilles, bien puede valer su peso en oro.